28 de febrero de 2024

Adolfo Gaitán
Secretario General
Movimiento de Salvación Nacional de Rino Island

Todo sistema normativo debe ser puesto en práctica para ordenar las nuevas necesidades de su población. Hace bastantes años que está claro que la propia Constitución política ya no corresponde a las exigencias que los cambios instaurados están planteando. A nuestro pueblo entero le interesa y pertenece la definición de este nuevo texto, que recientemente presentó el presidente López.

La propuesta ha dado con una forma extensa, pero sencilla, clara, flexible y sistemática. Se comprendió que la revolución no implica destruir, sino construir; no implica arrasar, sino edificar. Por eso los derechos y garantías que hoy la Constitución consagra fueron grandemente ampliados, reconociendo a todos condiciones mucho más favorables al desarrollo integral de la personalidad, dignidad, reputación y honra de las personas.

Se trata pues de un proyecto muy bueno, que ha contado con el concurso de gente muy capaz, y que debe contar con el respaldo de todos los ciudadanos de buena fe. Sin embargo, además del cambio institucional, se requiere superar los otros problemas reales que son también importantes. Transformar es mucho más que administrar. La eficacia de la administración se mide por sus resultados inmediatos. Y en esto el Gobierno no tiene cuentas tan alegres.

Se nos prometió desarrollar la actividad de la Revista Micronacionalismo, avanzando en su profesionalización e institucionalización formal. En los hechos, no sólo se ha estado muy lejos de cumplir esa meta, que no era nada de espectacular, sino que se ha terminado con su propia actividad.

El presidente, que tiene una larga trayectoria como ministro de las relaciones exteriores, propuso un amplio debate nacional para definir la presencia de Rino Island en diversas organizaciones micronacionales y las relaciones con determinadas micronaciones. Y se tomaron decisiones en el Gobierno, informándonos cuando la decisión ya estaba tomada.

Se han cometido errores, como los errores en que humanamente podemos caer, antes y después, mañana y pasado mañana también.

Positivamente el Gobierno ha rectificado en su propuesta, y la Constitución nueva consagra nuestra voluntad de tener las mejores relaciones políticas, culturales, y sociales con todos los países y micronaciones del mundo. Sólo pedimos que respeten el derecho de nuestro pueblo de darse el gobierno y leyes propias. Somos y seremos respetuosos de la autodeterminación y de la no intervención, pero sin que ello signifique callar ante la injusticia y violencia en otras latitudes.

Por ello, y fieles a los principios de autodeterminación de los pueblos y de no intervención, nosotros seguimos con gran preocupación el desarrollo del conflicto de Ucrania, consciente de la amenaza que él entraña para la paz del mundo.

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